Artículo de nuestra lectora Angel Silenciado.


El paradigma médico actual: Deberian tratarse más personas, y menos síntomas

Convendría desenfermar la clínica.

Cada pájaro a su nido.

La psiquiatria como el resto de las disciplinas Psi, no se libra de tensiones epistemologicas, ni de estar sometida al dictado del mercado, que dirige nuestras sociedades.Hoy día la psiquiatria , basada en el modelo médico reduccionista y categórico encuentra simetria en sociedades que ocultan, rechazan, y tratan de suprimir las diferencias y diversidad. Los diagnósticos priman sobre las historias personales de los sujetos que acaban convirtiendose en objetos o sujetos pacientes en relaciones de subordinación , anulados, ninguneados, vejados, humillados, maltratados, y silenciados en cada una de sus discrepancias.

La hiperespecialización de las disciplinas, de la que también esta aquejada la psiquiatria ( y la medicina en general), y su autoritarismo cientifico, y cientifismo la hacen una disciplina tóxica, en lo que a salud se refiere. Poco hace por entender el sufrimiento de las personas, desde un prisma en el que lo único a tratar son los sintomas, y no proporcionar ayuda a la persona que acude a consulta, y es que pierde la identidad del sujeto en la categorización en la que pone empeño.

Por que hay psiquiatras y psiquiatras, como en todas las profesiones, y hay profesionales y profesionales, no se puede adolecer de ser excesivamente generalisíta y entender que ser buena persona signifique ser buen clínico, y que ser buen clinico signifique psiquiatrizar al sujeto ocultando la verdadera realidad del sufrimiento de la persona ( conflictos sociales , mobbing laboral, bullyng, acosos o abusos sexuales, mal trato doméstico.....)

Una disciplina a la que debería de dejar de consultarsele en casos de “sufrimientos mentales”, y devolver ese área a la psicoterapia humanista , la sexología, e incluso a un sindicato (en caso de que el sufrimiento lo esté ocasionando un conflicto laboral). En este campo, en el que incluso para el psicólogo el psiquiatra es una especie de clérigo predigando la biblia, el dsm y sus equipos le obedecen como ser incuestionable y en posesión de “la verdad”, ¿cómo puede entender el paciente como buen profesional o buena persona a un psiquiatra?

Uso y abuso

La excesiva medicalización , y por ende su gran dependencia de la industria farmaceútica, la invención de enfermedades (disease mongering) ,la insolidaridad, la escasa formación crítica y reciclaje de los profesionales ( de la que se ocupan en multitud de ocasiones las farmaceúticas) , y la visión patologizadora , funcionalista (reduccionista) de la Psiquiatria y de las ciencias “Psi” las convierten en disciplinas cojas en lo que se refiere al abordaje del sufrimiento del sujeto que acude a consulta, ineficientes para comprender la “enfermedad mental” en su vertiente múltiple: histórica, social, orgánica y psicologógica. Se constituye en una Psiquiatria utilitarista calificadora de todos los síntomas del paciente, al que acaba cronificando y sumergiendo en un sistema autoritario y negador de la verdadera esencia y realidad de los sujetos que acuden a ella, como remedio a sus males.

Hoy día, la psiquiatria continúa asentando sus hipótesis en el modelo biomédico, modelo que patologiza lo que considera sintomas y lo encuadra dentro de las etiquetas diagnósticas1. Por tanto su finalidad es clasificar y calificar, una esencia como “ciencia” totalmente reduccionista. Este modelo va acorde a una sociedad en la que la diversidad es molesta, lo diverso tiene tintes de enajenado, y lo diferente de locura, y en la que todos hemos de vestir con el mismo traje, un modelo hegemónico, y hasta sectareo .Para el paciente, implica su cosificación y la vulneración de muchos de sus derechos, (el máximo exponente es el ingreso involuntario que debería de prohibirse ) reduciendo su identidad e historia biográfica a un mero diagnóstico, en muchas ocasiones un auténtico cajón desastre de conductas interpretadas todas ellas bajo el prisma del síntoma , que agrava aún más el sufrimiento psiquico que condujo a la persona a consulta. La administración de fármacos, en lugar de beneficiar la situación personal , social y laboral de la persona, en ocasiones acaba empeorandola, un aútentico drama. Paradogicamente, en lugar de promover el bienestar de la salud, promueve la enfermedad, y la estigmatización y discriminación del que acude a consulta.

Y es que la psiquiatría debería humanizarse y aprender a ser humilde , teniendo en cuenta que sus hipotesis no son científicas,es una seudociencia, sus postulados no tienen base científica .Un área que aborda en muchas ocasiones la salud de manera deshumanizada y deshonesta para el paciente que tras un proceso de pacientización ( el proceso de convertirse en paciente, que implica estigmatización y cronificación), gracias en gran parte a los psicofármacos y la gran dependencia que generan.. Gran parte de los especialistas se ocupan de convencer al paciente de que no son conscientes de su enfermedad, que están en lo cierto, que la etiqueta es la correcta, en su caso, sin ningún remordimiento de lo que implica para dicho sujeto la categorización.

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de asociaciones y movimientos sociales que abogan por la revisión de sus teorías y trampas conceptuales y metodológicas, la Psiquiatria recibe apoyos sociales y políticos, porque se convierte en ocasiones en estrategia de alivio rápido de los malestares cotidianos de nuestra sociedad, ( totalmente manipulada para conducirla al pensamiento biológico) , sociedades globales en las que el sujeto pierde su individualiad y la consideración a lo diferente, en la que toda diferencia de criterio se considera locura a la anormalidad y disidencia, o tal vez amenaza.Tampoco es banal , entenderlo como negocio, y las ingentes cantidades de dinero que mueve el mercado de la “salud,” y todas sus escuelas.

Pero lo que nuestra sociedad, al menos la que no está psiquiatrizada desconoce, es que los psiquiatras, coaccionan , amenazan, privan de libertad, hacen abortar ,violan derechos humanos y constitucionales. Etiquetan de por vida a las personas, obligan bajo amenazas a tomar medicacion o a encerrarlos , y hacen entender a una sociedad con poco espíritu critico, que esas personas son peligrosas. Acaban convirtiendo el sufrimiento humano ( algo humano) en un verdadero problema (y también en un negocio) y lo elevan a problema psiquiatrico, ocasionando problemas laborales y legales a los usuarios, y en ocaciones la muerte, tras un proceso de maltrato institucional (por supuesto que niegan ) normalizado, silenciado en el que otros clínicos como el Psicólogo o la enfermera, son complices.
De esta manera, la praxis medica actual se presenta ante el paciente como ineficaz, insolidaria, violenta , capitalizada,y centrada en el sintoma (incapacitante y maltratante), caracterizada por la 
despersonalización( olvidándose del sujeto, al que acaba por cosificar), una visión reduccionista del sujeto , en el que no se tienen en cuenta diversidades e indivicualidades. Es por ello que dentro del mismo ambito de las “ciencias” Psi, se aboga por un enfoque y otro discurso del sufrimiento psiquico, basado en el respeto, la autonomía, la capacidad de elegir y decidir y en no autoritarismo. Es decir, alejarse de una clinica de manicomial y tan lesiva, que fomente la verdadera recapacitación del paciente y su recuperación, no que incremente su estigmatización, como viene haciéndose.
Crear espacios terapeúticos seguros en que la escucha y la aceptación desplacen al miedo, que le ayuden a autoafirmarse, empoderarse, autoafirmarse, a adquirir nuevas herramientas de afrontamiento y control de las situaciones, promover sanar su autoestima, a través de la autoafirmación, conductas alternativas, dar esperanza a la persona y permitir que desarrolle su autonomía. Junto a esto tratar de hacer el menor uso posible de medicación, o incluso reducirla
para proteger, e incluso desarrollar las actividades cognitivas del paciente, en lugar de adormecerlas, y hasta anularlas , quizás más psicoterapia y menos farmacos, camisas de fuerza, lobotomías y electroshocks.


Todo ello implicaría adoptar posturas menos dogmáticas y pragmáticas, y una sensibilización a los profesionales.Los juicios y categorizaciones, deberían dar paso a la ayuda a los pacientes, reduciendo el daño causado por sus praxis , considerandolos agentes activos dignos consideracion y respeto2 con derecho a ser comprendidos y no juzgados. Algo que sin duda implicaría un cambio de discursos, cultura, y concepto del vinculo relacional entre el clínico y el paciente.
Ojalá se vean, más habilidades que potenciar y menos síntomas que paliar, más sujetos a los que ayudar, y menos a los que medicar.

El diagnóstico, la sentencia a muerte del sujeto

El campo de la salud mental es un ambito en el que los pacientes ven vulnerados constantemente sus derechos. El mero hecho de recibir un diagnóstico genera un estado de indefensión en el que se ven mermados y de manera muy diversa nuestros derechos y responsabilidades. Son espacios donde se utiliza la coherción y la violencia de maneras muy diversas, incluso sutiles.

Tal vez, Szasz tuviese razón, y el más grave error lógico de la psiquiatria moderna estuviese en denominar enfermedad a algunas experiencias vitales, y la enfermedad mental no exista y las teorías que sustentan dicho constructo hacen aguas por todos lados.

Que poca consideración y respeto categorizar y clasificar a la persona que sufre, y obviar el devenir de esa persona, que para muchos dejará de serlo, para ser tratada como un objeto, y con los mismos derechos que un animal. Pero en la clasificación, no se acaba la barbaridad de estos procesos, porque tras la categorización, viene el tratamiento (psicofarmacológico, institucional)y es en muchas ocasiones es cuestión de suerte, ser superviviente de un sistema y su práxis, con tanto coste económico y personal .


La esencia calificadora de la psiquiatria y su “biblia” ( El DSM) le conduce en la gran mayor parte de los casos a emitir un juicio, un diagnóstico. Esta situación para el paciente supone una reducción de su biografia a una etiqueta nosológica, una situación estigmatizante, e incluso maltratante.
Estas valoraciones suelen ser habitualmente juicios subjetivos que emplean como metodo de valoración una mera entrevista sin estructurar. Por tanto poco contrastables con otros clínicos.
El sujeto antes agente activo de su propio autonomia y gobierno acaba convirtiendose en el predicado de la oración pasiva, (cosificación) que en el transcurso del tiempo y con todas las herramientas puestas a disposicíon del clínico represoras y cohercitivas, lo acabará convirtiendo en personas inútiles para sí mismas y para los demás.


El afan por diagnosticar de la psiquiatria tal vez responda a la necesidad de reducir al mínimo exponente situaciones economicas, sociales, familiares o sociales del sujeto que sufre. Para este último, un elemento estigmatizante, nunca es un beneficio para el paciente.
Para este último implican infantilización, irresponsabilidad de sus actos (justificados todos ellos como síntomas de su enfermedad), indefensión(en los determinados como incurables), efectos secundarios irreversibles en cuanto a estigmatización y subordinación,objetivización (objetos sin voz susceptibles de control, abuso y coacción)

En todo esto habria que nombrar la tendencia constante a inventar nuevas enfermedades, Disease mongering, el arte de crear enfermedad donde lo que habia era una dificultad, o de elevar a depresión, ansiedad, para la tristeza o la inquietud.

Afortunadamente hay disidentes dentro de la práxis clinica que abogan por no categorizar al paciente o cliente y abordar sus experiencias vitales desde una comprensión y entendiemiento. Un ejemplo de ello es el movimientos internacional STOP DSM V, que trata de paliar las situaciones que desgraciadamente son más habituales de lo que creemos.


La relación “paciente” psiquiatra, y su equipo: La praxis manicomial

Si algo caracteriza el vínculo paciente y clínico es la horizontalidad del mismo. Vinculo teñido de biologicismo, autoritarismo y por ende indefensión para el paciente, que debe asumir como ciertos los , muchas veces juicios de valor meramente subjetivos que sobre él emite el psiquiatra venerado por su equipo, profesionales en muchas ocasiones también sometidos al dictado de la verdad, la única que existe, la del psiquiatra.


El respeto incluye miramiento, consideración y deferencia.

De respeto precisamente es de lo que adolecen la gran mayoría de las veces las relaciones psiquiatra-paciente,teñidas en de deshonestidad, manipulación y coherción en las que el paciente ( en total indefensión )acaba sometido a la voluntad de quien manda empujado por el miedo y confusión que provoca , el psiquiatra, que dispone de una cantidad de medios para hacerle creer que su juicio es el correcto. Que su praxis, inhumana e irrespetuosa es la correcta.
El contacto con el facultativo será escaso, probablemente le verá en contadas ocasiones, ya que la evolución del “tratamiento” es supervisado por su equipo, en muchas ocasiones, no preparado, ( tambien sometido a la voluntad del psiquiatra al que no le cuestionan absolutamente ninguna decisión, y enmuchas ocasiones consindrome de burn out) para escuchar la voluntad, y el juicio, cada vez más mermado del paciente, al que se le administran involuntariamente fármacos con unos efectos secundarios a nivel cognitivo que anulan progresivamente sus capacidades cognitivas y volitivas, junto con las secuelas cognitivas, que haya podido dejar un ingreso involuntario, una contención, un electroshock....o cualesquiera de los metodos manicomiales utilizados, que le hacen aparecer ante el mundo, con una discapacidad que quizás, o seguramente, previo paso por la consulta del psiquiatra no tenia.Paradógico, no ¿ Conocemos los datos reales de suicidios que acaban induciendo los tratamientos Psiquiátricos?

Tratamiento farmacológico



Metidos en la rueda de consumo, los pacientes se convierten en consumidores de fármacos iatrogénicos y privados del verdadero conocimiento de las cosas, ellos, y en muchas ocasiones, los familiares, para los que acaban convirtiendose en una autentica carga.

La eficacia de los fármacos psiquiatricos es un tema de debate en muchos foros. En ocasiones, son de gran ayuda, pero hay otras situaciones en que sus beneficios son nulos, y a la inversa totalmente perjudiciales, cargándose al sujeto que los consume, al provocar discapacidades cognitivas graves, literalmente se cargan al sujeto. Es el caso de los antipsicóticos, considerados por varios autores entre ellos Collin Ross, como producto de marketing, y sin ningún tipo de beneficio para el paciente. Al contrario, se convierten en un arma letal para ellos .El paciente y consumidor de estas “contenciones químicas” es privado de la verdadera realidad que rodea a los mismos, auténticas drogas legalizadas ( igual que ocurre con el tabaco) y por ende las consecuencias de adicción y dependencia de las mismas,( se ha demostrado que provocan las mismas reacciones que la droga que se conoce como “polvo de angel) asi como la corrupción en sanidad por recetar tal o cual marca del farmaco en cuestión. Se nos priva del conocimiento de estas situaciones, pero estamos metidos en la gran rueda del consumo,

Los fármacos antipsicóticos, son una especie de “ camisa de fuerza química” , asi los describen muchos clínicos, no reestablecen ningún desequilibrio químico ( que en muchas ocasiones no existía), si no que lo generan, y son responsables en gran parte de la cronicicidad del paciente, que acaba haciendose adicto a ellos. Los efectos son siempre diversos según el sujeto, pero en general reproducen un estado poco natural de inhibición neurológica que afecta física y psicologicamente. Tienen la capacidad de suprimir pensamientos y emociones, y pueden resultar muy dañinos para el cerebro,en función de sus dosis , el período de administración , sexo del sujeto que los consume, entre otras variables.
Además , su ineficacia se revela en multitud de estudios revelan que no impiden en la gran mayoria de los casos las recaidas y suponen a corto plazo , el deterioro de la capacidad de las personas para actuar, en situaciones incluso de peligro. Es decir incapacitan funcionalmente al sujeto al inhibirle de dar respuestas correctas ante situaciones , incluso cotidianas y de la vida normal. Sujetos que se convierten inutiles para sí mismos, y para los demás.


la barbarie de los ingresos involuntarios

Parece increible, que en un Estado de Derecho como es españa, se de un caso de privación de la libertad y la perdida de tantos derechos fundamentales, como se da en los ingresos involuntarios.

Desde el punto de vista jurídico las personas con problemas de salud mental que son internadas forzosamente están absolutamente desamparadas, desde un punto de vista del derecho de defensa, durante ese duro y terrible proceso. Tanto desde el momento en el que se solicita su ingreso, como durante el tiempo que se mantiene la privación de libertad.

Según el artículo 763.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil si un profesional de la salud mental detecta un trastorno psíquico severo y considera que una persona debe ser internada, debe proceder a ello y comunicarlo al Juzgado de Primera Instancia en un plazo inferior a 24 horas, a los efectos de que éste ratifique (o no) la medida a la mayor brevedad posible. Durante todo el procedimiento la persona afectada por esta decisión deberá ser escuchada por el Juez para defenderse y podrá contar con asistencia letrada si así lo desea. Es decir, debe manifestar expresamente que quiere que le defienda una abogada. De lo contrario, por defecto, se entenderá que no desea esta asistencia y no se le designará un letrado del turno de oficio.

Desde el punto de vista clínico, es una “terapeútica “muy lesiva y a nivel judicial, una autentica aberración (Luis Miguel Ortega, 2020). En estos internamientos se asiste a la privación de todos los derechos del paciente, que en la gran mayoria de las ocasiones, son abusados por los mismos profesionales y compañeros de reclusión. Los familiares ajenos a las dinámicas internas, son desconocedores de las violaciones emocionales, corporales , de intimidad que sufren los pacientes, a los que en ocasiones ni si quiera se les cree.
Las secuelas del internamiento a posteriori, se asemejan a la vivencia de una violación y el estrés postraumático que conlleva (Insomnio, bloqueos comportamentales y actitudinales, miedo a relaciones sociales, etc...).
Habitualmente, el ingreso en contra de la voluntad del paciente, es una de las armas del facultativo “o te tomas la medicación, o te ingreso”, una estrategia de chantaje y manipulación cruel y humillante para la persona con sufrimiento psíquico.
Camisas de fuerza, contenciónes, electroshocks, lobotomias, polimedicación involuntaria, shocks insulínicos......rozan la tortura, y todo sin ningún tipo de autodefensa.

La contención mecánica

Es una práctica muy habitual en la practica asistencial, cohercitiva, traumatizante y victimizante.


La tec

Es una praxis que esta denunciada como práctica de tortura a nivel internacional.
Tiene sus defensores, y sus detractores, por su puesto.
Entre los que alegramente la apoyan se encuentran vinculos económicos con las empresas que producen las maquinas.
Desde mi punto de vista es el mayor grado de deshumanización y falta de confianza en el ser humano de una ciencia que busca el alivio rápido en el tratamiento de los síntomas.Los efectos secundarios que provoca son gravísimos (daño cerebral). Por supuesto para aplicarlos siempre esta la manida excusa de que con la persona a la que se le aplica, no funcionaba nada.

Muchas de esas prácticas coercitivas serían eliminadas en una situación terapeútica, y a ello le facilitaria la promoción en la gestión de personal, modelos de terapia centradas en las personas,
información y formación a los agentes encargados de la tutela del sujeto, la participación de los familiares en la mejoria de la salud de la persona y otra serie de prácticas encaminadas a reducir el
daño de la intervención terapeútica, menos dañinas y más humanas.

Autora. Angel silenciado.

Desde Antipsiquiatría científica y positiva no nos hacemos responsables de las opiniones emitidas en este artículo.

REFERENCIAS:

1. Naciones Unidas, Consejo de Derechos Humanos, Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, 1 de febrero de 2013, A/HRC/22/25/53.
2. Constitución Española. Boletín Oficial del Estado, 29 de diciembre de 1978, núm. 311, p. 29313- 29424.
1

el sujeto categorizado, convertido en sombra errante de sistemas ciegos, que no ven la sombra de procesos psicociales, abusos,malos tratos (emocionales y profesionales),etc, en eso se convierten muchas personas cuando acaban diagnosticadas, victimas y verdugos de un proceso alienista y reduccionista que las acaba convirtiendo en el atributo de la oracion pasiva, objetos en lugar de sujetos,personas inútiles para sí mismas y para los demás, tras un proceso tortuoso de pacientizacion y cronificacion .
2 La palabra respeto proviene del latín respectus y significa “atención” o “consideración”. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (
56RAE), el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien. El respeto incluye miramiento, consideración y deferencia.

LA ABSURDA LEY DE SALUD MENTAL DE ARGENTINA.

En mi opinión. Y aunque desde mi ignorancia no tengo capacidad para afirmarlo rotundamente, porque no he estudiado la legislación de todos l...