La esquizofrenia no existe. Javier Alvarez. Nueva psiquiatría.

LA FALACIA DE LA PSIQUIATRÍA NEUROTRANSMISORA POR JAVIER ALVAREZ PSIQUIATRA DE NUEVA PSIQUIATRÍA.

Decía hace tres días que, junto a la epidemia psiquiátrica causada por los inadecuados modelos 
diagnósticos hoy en boga (muy especialmente el DSM), la otra gran enfermedad de la psiquiatría del 
siglo XXI es el la llamada psiquiatría neurotransmisora.

Voy, pues, a decir unas palabras sobre esta, para mí, nefanda concepción psiquiátrica.

Desde los poderes fácticos que mueven los hilos de la psiquiatría actual, están intentando hacernos 
creer que los dos grandes trastornos psiquiátricos que constituyen la columna vertebral de la psiquiatría, 
el trastorno bipolar y la esquizofrenia, son el resultado de una alteración bioquímica del cerebro. Y más 
concretamente un desequilibrio entre los diferentes neurotransmisores o sustancias químicas que usan 
las neuronas para comunicarse entre ellas. Este mensaje viene seguido y completado por otro 
igualmente falaz: afortunadamente disponemos ya de medicamentos específicos que permiten mantener 
controlado ese desequilibrio neurotransmisor. Eso sí, esos fármacos debe tomarlos el paciente... 
¡durante toda su vida!

Esta engañosa y simplista concepción psiquiátrica ha sido repetida con tal fuerza y tan reiteradamente 
en las cuatro últimas décadas, que ha calado en gran parte de los psiquiatras formados desde entonces. 
Nos encontramos así, sólo en España, con unos dos millones de pacientes a quienes se les ha 
advertido, al igual que a sus respectivos familiares, que padecen una enfermedad grave e incapacitante, 
pero que si toman el tratamiento que se les pauta de forma constante e ininterrumpida se podrán evitar 
las secuelas más dañinas de la misma.

La realidad es que la mayor parte de esos jóvenes acaban convirtiéndose en sujetos inválidos e 
incapaces de llevar una vida laboral o social autónoma, dependiendo para siempre de los cuidados de 
su familia.

Y es que no podía ser de otra manera, porque eso de que ya conocemos la naturaleza bioquímica y 
neurotransmisora de la esquizofrenia y del trastorno bipolar, y que disponemos de fármacos específicos 
para mantener controlados esos dos trastornos, es simple y llanamente falso. De la neurotransmisión 
cerebral no conocemos a día de hoy prácticamente nada.

Sabemos algo de cómo se comportan una docena o veintena de neurotransmisores en algunas áreas 
cerebrales. Pero de los otros muchísimos neurotransmisores neuronales que usa nuestro cerebro, casi 
con seguridad que ciento de miles, no sabemos nada de nada. Así que cuando empleamos una 
medicación para corregir un supuesto desequilibrio neurotransmisor, no tenemos ni idea de los efectos 
que esa sustancia química ejerce sobre el resto de la neurotransmisión cerebral.

De hecho los fármacos que se recetan para esos trastornos, de específicos no tienen nada: son 
simplemente sustancias que inhiben globalmente la neurotransmisión neuronal de nuestro cerebro y, de 
ese modo, ralentizan y dificultan el normal funcionamiento de todas las funciones psíquicas, ya sean 
intelectuales, emocionales o de la voluntad.

Es decir, son sustancias simplemente tranquilizantes que mantienen al sujeto en estado de inhibición 
psíquica y de modorra permanente y global. Y mantener a un sujeto aletargado “de por vida” 
probablemente sea una de las principales causas del deterioro y de la invalidez que acaban presentando gran parte de estos pacientes.
Para los lectores que piensen que este es el planteamiento de un psiquiatra "sectario y descarriado", 

adjunto el enlace "Te ayudo a desenredarte", en el que el profesor de Psicología de la Universidad de 

Wyoming -Brett J. Deacon- abunda y recalca esta misma opinión.

Un comentario el 18 de Enero del 2021.

 Este blog independientemente de la visitas que tenga, es bueno que exista, se piensa que se puede encontrar de todo en internet y no es cie...