Las mentiras que nos han contado sobre los delirios

Los psiquiatras nos han mentido no por tener ideas delirantes eres un enfermo mental o por tener una o varias ideas delirantes tengas que acabar siendo diagnósticado con una enfermedad mental. De hecho a ellos se les puede atribuir muchas ideas delirantes.
Los psiquiatras saben  que las personas en nuestra sociedad tienen ideas delirantes y que eso es algo normal, un alto porcentaje de la población las tiene, y no por ello debe de pasar nada, voy a poner varios ejemplos.
El 40 % de los adolescentes Australianos creen que los extraterrestres existen y que viven entre ellos.
El 20 % de los adolescentes españoles creen que los vampiros existen.
Los sacerdotes católicos creen en la santisima trinidad, tres personas y a la vez una, en la transustanciación del pan y el vino en Jesus-Dios. Dios se transforma en un trozo de pan y en vino y se lo comen varias veces al día y así durante años.
De hecho muchas ideas defendidas en nuestra cultura como las de los sacerdotes católicos son vistas como ideas delirantes, por musulmanes, Chinos, Indios o Japoneses. Es decir son vistas como las ideas de un loco.
En la india las vacas son dioses y hasta una piedra puede ser un dios y podría ser adorada como tal.
Por lo tanto las ideas son o no delirantes dependiendo de si en tu cultura se aceptan o no. O si en tu entorno social en el que te mueves se aceptan o no.
Sin embargo el psiquiatra decide que idea es tomada como delirante o no. Y lo hace por criterios políticos, de control social, o económicos, para la supervivencia de la profesión de psiquiatra, o para captar más pacientes que consuman sus drogas para enriquecer a la industria farmacéutica.
En definitiva no hay criterios científicos para decidir si una idea es delirante o no.
Franco se consideraba un enviado de Dios para proteger el Catolicismo en todo occidente. Pero decir que Franco deliraba no era bueno para la profesión psiquiátrica.
Por lo tanto no solo no hay ciencia al calificar quién delira o no, si no que no se respeta la libertad de pensamiento. Que es un derecho humano reconocido por la declaración de los derechos humanos.

La cuestión es hasta que punto una idea, que ellos llamarán delirante interfiere y dificulta la vida normal de una persona. Esa es la cuestión. Si esa idea no me permite relacionarme con la sociedad de forma adecuada de modo que impida mi supervivencia como individuo en la sociedad pues entonces el delirio se convierte en trastorno, que no en enfermedad mental. Pero a pesar de haber dicho esto hay que decir que si ha sido la propia sociedad y el entorno social de la persona con sus injusticias las que han llevado a la persona a comportarse de forma irracional, quedan descartadas todas las teorías de desequilibrios químicos y genes defectuosos que dice la psiquiatría que provocan enfermedades mentales. Y por lo tanto solo un tratamiento psicológico si este fuera sin coacción podría estar justificado.

Resumiendo el psiquiatra solo busca información en el paciente para utilizarla en contra de él, buscará un delirio y luego buscará comportamientos anormales según él a los que el delirio ha llevado a la persona, con eso irá a un listado de síntomas y cuando encuentre que se cumplen tres dirá este señor tiene una enfermedad mental, porque tiene estos tres síntomas. Luego utilizará está información para desacreditarte como persona, diciendo que ya no eres un individuo válido para la sociedad. Por lo que vemos aquí que la psiquiatría no trata de ayudar a las personas, lo que trata es de imponer un modelo de salud mental y que la sociedad lo cumpla. Parece ser que la psiquiatría lo que pretende es imponer y validar su modelo de salud mental a toda costa y no pretende ayudar al paciente con su sufrimiento emocional, porque hasta ellos saben que lo que hacen es inútil. El psiquiatra acabará negando que en muchos casos los problemas personales son los que llevan a una persona a tener unos pensamientos y un comportamiento anormal, (nadie tiene derecho a decidir por los demás que es anormal) y no un exceso de dopamina.

Yo no estoy negando que existan los trastornos mentales, y que incluso haya gente que haya perdido la cordura. Tengo que recordar que lo que crítico es a la psiquiatría a sus teorías sobre enfermedades mentales, a sus diagnósticos y sus medicamentos sin efectos terapéuticos y con graves efectos sobre la salud física. Y también critico sus leyes sobre discapacidad. Y sus leyes penales. Y su pesimismo que en determinados momentos de la historia ha sido una estrategia para hacer negocio con los problemas de la gente.

Para hacer lo que hacen los psiquiatras no hace falta estudiar 7 años, su psiquiatría tiene tanto valor científico como las predicciones de futuro de los videntes que salen por televisión.

La psiquiatría ha perdido la humanidad, por lo general, en muchos de los casos hay una historia de sufrimiento detrás de los problemas emocionales de cada persona y esta no puede ser ignorada ni eliminada de un tratamiento terapéutico. Cuando las personas tachan de loco a otra persona, lo que hacen es violar sus derechos humanos, pues estás ignorando los problemas que esa persona ha podido tener y que lo ha llevado a un empobrecimiento emocional que no le permite a esa persona estar completamente operativo en la sociedad.

Aunque parece que estoy repitiendo las ideas mencionadas anteriormente en este artículo, lo que quiero decir que el psiquatra al buscar ideas delirantes, al buscar comportamientos anómalos producidos por esas ideas delirantes, al buscar un explicación a todo eso en una enfermedad biológica, está haciendo daño a muchas personas que realmente se vieron envueltas en unas situaciones personales en las que no supieron actuar de forma racional y en la que cometieron errores, que la psiquiatría, y ahora parece ser que también la psicología trata de convertirlos en enfermedades orgánicas para hacer con ellas un negocio.

Quiero decir también que la sociedad occidental permite a los psiquiatras delirar y encerrar a gente y robarles sus derechos humanos, civiles y laborales, con sus delirios. Es un delirio decir que las enfermedades mentales son orgánicas cuando no existe ninguna prueba científica de ello, es un delirio decir que las enfermedades mentales son en todos los casos para toda la vida, es un delirio decir que una persona con ideas delirantes es un enfermo mental no válido para la sociedad. Entonces que encierren a todos los sacerdotes Católicos en psiquiatricos y que les den antipsicóticos, que encierren a todos los Budistas que en Asia quieren vivir solo meditando y viviendo de la caridad y que encierren a todos los Hindues que creen que existen miles de dioses y que los adoran.

La psiquiatría ha pasado de intentar separar al loco de la sociedad para defender a la sociedad, a hacer negocio con las personas que la psiquiatría dice que están locas. Y ahora con la segunda crisis económica del 2020, aún más profunda que la del 2008 a ver cuanto tiempo consiguen seguir vendiendo sus caros antipsicóticos de 5000 euros por paciente y año. Su modelo es ínutil terapéuticamente e insostenible económicamente.

La sociedad moderna tiene derecho a llegar a un consenso mínimo de lo que debe ser equilibrio emocional. Pero dentro de ese consenso se tienen que respetar los derechos humanos, se debe respetar la libertad y se debe respetar la libertad de pensamiento.

Sin embargo vemos que en la sociedad actual se han puesto a los psiquiatras como las personas que deciden quién está cuerdo o no. Cuando los primeros que deliran son los propios psiquiatras. La mayoría de sus teorías no podrían clasificarse como más que delirios.

Ya hacía tiempo que quería escribir sobre los delirios. He tenido que ver tres veces un vídeo de media hora de Jorge Tizón, neurólogo, psicólogo, médico y psiquiatra para poder inspirarme y redactarlo.

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Escrito en España a 16 de Agosto del 2020 en una región con un 50 % de paro.

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